micropoema
tu luz apenas
cambia el poema.
espacio imaginario,
umbilical
De facto
psicosomático,
un cansancio espía
por la rendición de las armas
en defensa propia
En pelotón de fusilamiento voluntario
todos esos cuerpos y el mío
animales con forma de baliza
en la espiral, y todos estos meses
masticando soliloquios
de fiera enjaulada:
Quienfuera siempre estuvo al otro lado
de muchos rostros, de muchas manos
para el deseo de muchas
voces que gritar
mi nombre que pasa por el aro con instinto
pronominal y suicida.
- o pequeños balanceos juveniles.
Pero los amantes pierden
gravedad
consistencia, y se acompasan
en el corazón de las taquicardias.
Como el cadáver que ya es mar por dentro
mar en bolsas de plástico que flotan más arriba
en perspectiva cromática
¡más lejos!
Miro hacia atrás
miro mi ruina romántica y cuesta
distinguir la naturaleza de los ojos ávidos
la línea de los hombros
las caderas que sudan. Me vuelvo
en la distancia serena
veo la bóveda celeste que los recicla en azules.
Quienfuera, ahora* después
de todo salpican tus lunares radiactivos. Tus lunares
in memoriam para luego
tus lunares atajando el nacimiento de los mitos
las historias de cuerpos celestes
y cartas de amores astrales.
Sus fuegos fatuos vertidos
hasta la saliva de las olas
que me huelo a podrido desde aquí.
umbilical
Desde que escribí aquello justo hoy un año maraña. Han cambiado demasiadas cosas y es frustrante ver que justo de aquello no me puedo retractar todavía. No hay manera -de coger el toro por los cuernos-, no hay manera, oye.
12 de junio. Pero me da lo mismo. Más o menos.
exterior,
plástica
MIÉRCOLES POR LA MAÑANA-EN NOVIEMBRE
JUEVES A LAS 21:10 EN LA CIUDAD
VIERNES A LAS 22:40 EN LA CIUDAD
10:40 EN LA CIUDAD
LAS 23:20 EN LA CIUDAD
Caligrafías de lo urbano, planimetrías de aquello construido, perímetros de un espacio quizás real, quizás imaginado, la hora y el tiempo preciso o dudoso en un rincón de la ciudad. Al mismo tiempo paisajes urbanos y paraurbanos y tiempos del alma. Y, porque no, una sólida poesía del paisaje urbano.
Jaume Fábrega
He encontrado las pinturas de Monika perdiendo el tiempo en la red por costumbre, por casualidad. No puedo perder más poner en letras de molde el gusto de descubrir poco a poco suburbios en sus pinturas, así que cuelgo el memorándum de placeres a medias por buena costumbre, por compartir. Pero acudan a las fuentes, demonio.